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La verdad sea dicha




Hazme perdidizo en la arrebatada juerga de mis arrebatos más profundos. Te imaginarás que allí no habitas, que me será imposible buscarte: ¿qué mejor infierno que ese en el que sé no estarás? ¿Qué peor castigo se merece este sedentario capricho mío-arte maléfico de soledades sempiternas- sino el de consumirme en mi propia algarabía: pérdida de voz mas puro símbolo? No puedo contenerlo, vamos, que consume el cuerpo suavemente, es que es desenterrar el alma; quitar tanta piel es doloroso y, ¿cuánto tiempo he querido que esperes  ya? Egoísmo, egolatría pérfida de otro mundo, me supera.  Las cuentas se han hecho palabras al verse en la vertiginosa área de lo perfecto, cimiento del todo, ¿puede que de mí? Lo hago de nuevo, me pierdo en ventanas interiores, te alejas, permite que mi mano te toque un momento, sólo espera mi último afán, déjame acariciarte una vez más, que la eternidad me espera entre lo mío: esa locura merecida, no pedida: te has ido.

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Fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio

Foto de Casa Teodora
Quiero compartirles algunos fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio (Ediciones El Viaje. 2014).
Sobre la obra, La Jornada Jalisco dijo lo siguiente: “"El autor añadió que percibió este relato y su forma de narrarlo como potencialidad creativa, que debía resolver escribiendo las palabras de Octavio. Su proceso creativo lo relacionó con la angustia, como un presagio que le llega repentino. Octavio es un personaje que ya había aparecido en relatos escritos con anterioridad y que se presenta como “necesidad de sacar la sensación del pecho sin saber una trama”, de allí el tono poético en el que presenta la novela. La escritura es para Mireles un conjunto catártico de experiencias". 
Fragmentos:
I
“Hay un silencio, uno de esos silencios de vacío, como los que se producen inmediatamente después de la muerte, de la violenta, después de detonaciones y un cuerpo fantasma que cae del otro lado de la calle, y el silencio ese del que hablo, y no hay nada y más nada …