Ir al contenido principal

Oquedad


Los cimientos: piernas efímeras a mi vista sembrada y cebada en los días que ya no veo, en esta claridad que eclipsa la visión de ti. Ceguedad sinuosa en líneas que bajan y van. Van y suben: te forman. Ya tus brazos, querella en vida y muerte, sentirlos ligados a mi espalda: el campo fértil de tus “te amo”.  Voz aquiescente escucho salir de un rincón, allá, donde te conocí; ahí está, dice el gregoriano que no es sino ondulación aérea, invisible: danzante del no-mundo, cuelas con tus graves tu canto. Candorosa efigie convierto lo que soy, para verte, en la infinitud que la eternidad ofrece y que sigo deseándola para acariciarte; pero un aire mortal me recorre, y me dejo.

Hay una marra en mi destino que ya veo, como puerta en la lejanía, sobre un monte de luz y agua, sale una cascada de gracia y me llama. ¿Qué hacer? Si el demiurgo se alza y ya es el firmamento: espera. A mí, al que cava intemperante en una tierra de mármol. Y la sima creada es el umbral de mis deseos, y en ella caigo, para regresar contigo, a esa tierra de canela, para ser carne y afanarme en tus remozadas caricias; asperjarme hasta no ser nada y vivir en ti, en tu piel, en tu cuerpo y que me sudes en tus noches: quietud de mis deseos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Algún cadáver

Fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio

Foto de Casa Teodora
Quiero compartirles algunos fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio (Ediciones El Viaje. 2014).
Sobre la obra, La Jornada Jalisco dijo lo siguiente: “"El autor añadió que percibió este relato y su forma de narrarlo como potencialidad creativa, que debía resolver escribiendo las palabras de Octavio. Su proceso creativo lo relacionó con la angustia, como un presagio que le llega repentino. Octavio es un personaje que ya había aparecido en relatos escritos con anterioridad y que se presenta como “necesidad de sacar la sensación del pecho sin saber una trama”, de allí el tono poético en el que presenta la novela. La escritura es para Mireles un conjunto catártico de experiencias". 
Fragmentos:
I
“Hay un silencio, uno de esos silencios de vacío, como los que se producen inmediatamente después de la muerte, de la violenta, después de detonaciones y un cuerpo fantasma que cae del otro lado de la calle, y el silencio ese del que hablo, y no hay nada y más nada …

Alguna vez frente al mar