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El héroe


La tierra se corta, desgarro mortal, desangrada en cantos que caen sobre el fiambre ¡y se mueve! Agua turbia se filtra por todos lados, le hablan, de cosas, muchas, las que se vocean en la tumba cóncava en la que yace el ¡¿vivo?! El líquido entra en su boca y el paladar seco, gris, escamado reacciona al sabor amargo, rancio, de años, los que se perdió por estar en su tumba; cavada por las manos de los suyos, los nuestros, muchos años atrás.
Pero el héroe no muere hasta que la gloria le es dada y por eso, envuelto en la magnanimidad, sale de la tierra, con su traje de guerra carcomido por su patria, y con la mano al aire y a grito atronador, nos ve: se descompone y se aterra por ver a su ejército cabizbajo, indolente, apagado, sin voz, con las manos en los bolsillos, conformistas y con un aire de resignación en el ambiente que se hace irrespirable. Allí, el adalid cae hecho polvo sobre el pavimento, la lapida de su tierra, nuestra tierra.

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Fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio

Foto de Casa Teodora
Quiero compartirles algunos fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio (Ediciones El Viaje. 2014).
Sobre la obra, La Jornada Jalisco dijo lo siguiente: “"El autor añadió que percibió este relato y su forma de narrarlo como potencialidad creativa, que debía resolver escribiendo las palabras de Octavio. Su proceso creativo lo relacionó con la angustia, como un presagio que le llega repentino. Octavio es un personaje que ya había aparecido en relatos escritos con anterioridad y que se presenta como “necesidad de sacar la sensación del pecho sin saber una trama”, de allí el tono poético en el que presenta la novela. La escritura es para Mireles un conjunto catártico de experiencias". 
Fragmentos:
I
“Hay un silencio, uno de esos silencios de vacío, como los que se producen inmediatamente después de la muerte, de la violenta, después de detonaciones y un cuerpo fantasma que cae del otro lado de la calle, y el silencio ese del que hablo, y no hay nada y más nada …