Ir al contenido principal

Ayer


En mis noches calladas –silencio que aguarda la no-voz-
entre la bruma su forma aparece, y
me busca sin hacerlo.
                                        ¿Y querrá encontrarme?
En su recuerdo, el hijo que no soy.
Sobre la mesa fría como él,
sin vida,
que cree tener,
en fotografías de otros,
                                   los suyos,
                                                     manotea,
quisiera verme ahí: en años pasados,
para intentar ser lo que su egoísmo no le permitió.

Esclavo de culpas ajenas y propias camina entre las vidas: mi vida.
Y piensa en mis equívocos,
                                                       le duelen:
no por mis heridas, no por las caídas sufridas -rastros marcados en el hijo indescifrable-,
sino por las suyas, de donde sangra y se hincha.

Su rostro: pliegues, años, décadas y más de medio siglo,
caen por su frente y el peso que jala los cachetes,
distorsiona la visión para el ojo del que pasa.
Yo veo en la arruga la falta de su vida,
ésa que buscó en mí.
No encontrada la dicha, cuestionó impío, en el cuerpo del hijo, la falta de no tenerla.

Hoy, el huérfano ha encontrado en su reflejo: su vida.
Y, tú, ¿cuándo?
“Ayer” contestaron sus labios.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Algún cadáver

Fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio

Foto de Casa Teodora
Quiero compartirles algunos fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio (Ediciones El Viaje. 2014).
Sobre la obra, La Jornada Jalisco dijo lo siguiente: “"El autor añadió que percibió este relato y su forma de narrarlo como potencialidad creativa, que debía resolver escribiendo las palabras de Octavio. Su proceso creativo lo relacionó con la angustia, como un presagio que le llega repentino. Octavio es un personaje que ya había aparecido en relatos escritos con anterioridad y que se presenta como “necesidad de sacar la sensación del pecho sin saber una trama”, de allí el tono poético en el que presenta la novela. La escritura es para Mireles un conjunto catártico de experiencias". 
Fragmentos:
I
“Hay un silencio, uno de esos silencios de vacío, como los que se producen inmediatamente después de la muerte, de la violenta, después de detonaciones y un cuerpo fantasma que cae del otro lado de la calle, y el silencio ese del que hablo, y no hay nada y más nada …

Alguna vez frente al mar