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Flor

Te escribo estas palabras con la pluma que se asoma de mi alma. Sé que llegará a tus manos en el instante en el que yo deje de ser cuerpo, y mi nombre se lea solamente en el epígrafe grabado sobre mi lapida. Pocos dolientes a un lado de mi tumba, llanto de mi madre y tuyo, nada más. Pero me basta con el dolor de las que amo para pedir renacer en flor de campo; campo donde solíamos encontrarnos, allá, en el tiempo en el que nada sabíamos de la muerte, cuando nuestras moceadas miradas se abrazaban, y nuestros pómulos enrojecidos nos invitaban a las risas, pero de besos nada. Ahí, busca la flor más joven, la que no pare de moverse pues es mi saludo. Córtame de un movimiento, acaricia mis pétalos, sonríeme, déjame acariciar tus pechos, al tiempo que me deslizo sobre ellos y caigo en tu regazo; sabedor de que moriré pronto, deseando no renacer más.

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Fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio

Foto de Casa Teodora
Quiero compartirles algunos fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio (Ediciones El Viaje. 2014).
Sobre la obra, La Jornada Jalisco dijo lo siguiente: “"El autor añadió que percibió este relato y su forma de narrarlo como potencialidad creativa, que debía resolver escribiendo las palabras de Octavio. Su proceso creativo lo relacionó con la angustia, como un presagio que le llega repentino. Octavio es un personaje que ya había aparecido en relatos escritos con anterioridad y que se presenta como “necesidad de sacar la sensación del pecho sin saber una trama”, de allí el tono poético en el que presenta la novela. La escritura es para Mireles un conjunto catártico de experiencias". 
Fragmentos:
I
“Hay un silencio, uno de esos silencios de vacío, como los que se producen inmediatamente después de la muerte, de la violenta, después de detonaciones y un cuerpo fantasma que cae del otro lado de la calle, y el silencio ese del que hablo, y no hay nada y más nada …

Alguna vez frente al mar