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Mis manos. tus manos

Las manos entrelazadas, sudan las esencias, se mezclan para no separarse. Los dedos se mueven nerviosos, se estrujan y empujan y se tocan y sienten sus formas; las uñas que solo observan. Manos enamoradas hacen el amor al roce de yemas; la pasión se desborda al sentir el calor de la fricción, y, al descanso, dejan a  las palmas deslizarse por las líneas de sus vidas, para recordar todo lo que han sido juntas. Ya son una sola cuando sienten el tirón que el brazo ha ejercido sobre ellas. Las manos, aturdidas, son separadas, y éstas se buscan en el aire tratando de alcanzarse. Los dedos acongojados  lloran, abrazándose al cierre de puños, añorando ya, a las que se alejan.

Comentarios

  1. En la clase de danza una de las cosas que nos piden que cuidemos son las manos. Ellas, como prolongación de nuestro cuerpo, son capaces de transmitir toda clase de sentimientos.
    Un abrazo

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Quiero compartirles algunos fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio (Ediciones El Viaje. 2014).
Sobre la obra, La Jornada Jalisco dijo lo siguiente: “"El autor añadió que percibió este relato y su forma de narrarlo como potencialidad creativa, que debía resolver escribiendo las palabras de Octavio. Su proceso creativo lo relacionó con la angustia, como un presagio que le llega repentino. Octavio es un personaje que ya había aparecido en relatos escritos con anterioridad y que se presenta como “necesidad de sacar la sensación del pecho sin saber una trama”, de allí el tono poético en el que presenta la novela. La escritura es para Mireles un conjunto catártico de experiencias". 
Fragmentos:
I
“Hay un silencio, uno de esos silencios de vacío, como los que se producen inmediatamente después de la muerte, de la violenta, después de detonaciones y un cuerpo fantasma que cae del otro lado de la calle, y el silencio ese del que hablo, y no hay nada y más nada …