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Tú en tinta



Abrí, uno a uno, los cajones del escritorio donde tenía mis relatos fantásticos. Invadido por una desesperación inimaginable que carcome de a poco el cerebro. Leía con frenesí los textos plasmados en hojas amarillentas; desdeñando una a una las cuartillas que, cayendo, crujían adoloridas al piso indolente. Necesitaba encontrarte en uno de tantos papeles. Jalaba mis cabellos, salivaba. Pasaron muchas horas antes de poder leerte: lloré, pero de felicidad al verte viva en las líneas; en la historia donde nunca le di rostro al personaje del que estás, en tinta, enamorada. Sabía que este momento llegaría: mañana en la que yace tu cuerpo sin vida en la otra habitación; mediodía nostálgico al ver tus labios amoratados. Noche gélida que cruza tus manos y las posa sobre tu pecho. Y por eso me ves aquí, a tu lado, dentro del relato donde te inmortalicé; oyendo el crepitar de los maderos en la chimenea. Escuchando a Sinatra de fondo, y besándonos eternamente, olvidando que ahora solamente somos papel y tinta.

Comentarios

  1. Juan me encanta tu blog, este relato me llegó mucho, felicitaciones, un abrazo

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    Respuestas
    1. Muchas gracias por leerme, María José, a mi me da más gusto el que mi blog sea de tu agrado. ¡Saludos!

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I
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