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Gota


Escuchaba el repicar de campanas a lo lejos. Poco a poco el sonido mutaba en algo menos estruendoso: era como gotas de lluvia cayendo sobre hojas marchitas en otoño. En otras ocasiones era como granizos impactándose contra tierra suelta. El aroma a tierra húmeda me gustaba, lo disfrutaba; es una de las pocas oportunidades en las que puedo sentirme vivo, libre. En algún momento del día ese sonido se transformaba en el de un martillo chocando contra el metal. Con movimientos que siguen el ritmo trágico de mi infortunio. Ahí es cuando regreso a la realidad, en un breve lapso de cordura; confinado a este ínfimo calabozo que es una sentina; con la cabeza totalmente aprisionada por una jaula de metal barnizada en oxido, amarrado de pies y manos; sin rastro de luz. Acompañado solamente por el sonido de la gota de agua que taladra, una y otra vez, la coronilla de mi cabeza.

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Fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio

Foto de Casa Teodora
Quiero compartirles algunos fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio (Ediciones El Viaje. 2014).
Sobre la obra, La Jornada Jalisco dijo lo siguiente: “"El autor añadió que percibió este relato y su forma de narrarlo como potencialidad creativa, que debía resolver escribiendo las palabras de Octavio. Su proceso creativo lo relacionó con la angustia, como un presagio que le llega repentino. Octavio es un personaje que ya había aparecido en relatos escritos con anterioridad y que se presenta como “necesidad de sacar la sensación del pecho sin saber una trama”, de allí el tono poético en el que presenta la novela. La escritura es para Mireles un conjunto catártico de experiencias". 
Fragmentos:
I
“Hay un silencio, uno de esos silencios de vacío, como los que se producen inmediatamente después de la muerte, de la violenta, después de detonaciones y un cuerpo fantasma que cae del otro lado de la calle, y el silencio ese del que hablo, y no hay nada y más nada …

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