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El padre que se cansó de esperar

Sobre mis hombros mi padre, es tan difícil caminar con su peso a cuestas; me cuesta trabajo hasta respirar en ocasiones. He querido dejarlo, pero la culpa me hace recobrar fuerzas, pensar en el largo camino que aún me queda por recorrer me lacera. Ya llevo mucho camino andado, con mi padre acuestas, no quiero mirarlo, no quiero ver su sufrimiento, no quiero ver sus ojos cristalinos perdonándome, no hasta que mi espalda llore... entonces lo bajaré y esperaré a que lo haga. Prefiero seguir así, esperando que el final se acerque pronto. No me interesa ver el paisaje que flanquea mis pasos; no, solo quiero llegar y quitar a mi padre de mis hombros, recostarlo sobre la vetusta cama y entonces, en ese momento, decirle que me perdone. Implorarle con mi alma saliéndoseme del cuerpo que perdone mi indolencia, que olvide tantos años de abandono y silencio. Le quiero decir cuánto lo lamento. 
Lo tomó de la mano como debí hacerlo en su lecho de muerte y le pido perdón, pero no contesta ni me mira; es en ese momento cuando vuelvo a echarlo sobre mis hombros y emprendo la caminata, una vez más. Esperando que algún día abra las ojos  para que pueda perdonarme.

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Fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio

Foto de Casa Teodora
Quiero compartirles algunos fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio (Ediciones El Viaje. 2014).
Sobre la obra, La Jornada Jalisco dijo lo siguiente: “"El autor añadió que percibió este relato y su forma de narrarlo como potencialidad creativa, que debía resolver escribiendo las palabras de Octavio. Su proceso creativo lo relacionó con la angustia, como un presagio que le llega repentino. Octavio es un personaje que ya había aparecido en relatos escritos con anterioridad y que se presenta como “necesidad de sacar la sensación del pecho sin saber una trama”, de allí el tono poético en el que presenta la novela. La escritura es para Mireles un conjunto catártico de experiencias". 
Fragmentos:
I
“Hay un silencio, uno de esos silencios de vacío, como los que se producen inmediatamente después de la muerte, de la violenta, después de detonaciones y un cuerpo fantasma que cae del otro lado de la calle, y el silencio ese del que hablo, y no hay nada y más nada …