Ir al contenido principal

Nocturno de lo otro

Voy.

Descubro, entre irrealidades superpuestas
brindadas por la oscura jauría de sombras
que asechan con ojos de tornados iris –mezcla de alientos secos ofuscados-,
las palabras.

Vasto en afanes -ayeres presentes y futuros sosegados-,
ando como inicié, sobre una marchita luz
que asomada cual trémulo deseo de ver
se tiende como alfombra para irme sobre ella y no pierda,
en la infinitud de tantos decires,
la dicha por tener el simple deseo de darme un poco de mí:
conocerme en los ciernes dibujados, en la superficie, de la abultada madrugada,
sobre símbolos en hojas vírgenes –cuento sobre alguien olvidado-;
para allí renacer, en el  fresco del crepúsculo.

Ya: con piel quimera de púrpuras y negros,
cual escrito de negro ya soy,
¡salto de sobre el papel lleno de todo lo mío!
dejándome adosado en las paredes
desecho ya de mí cuerpo orgánico,
 y pensando con congoja  en el triste hombre que no sabe que me tuvo -que se deshace de lo que fue la noche; aquel que sigue siendo el adusto ceño marcado en el rostro, tonos serios y más recto-:
pienso
en el martirio que le depara el día,
pues tendrá por fuerza que ser de nuevo hombre
y jugar la sempiterna broma de los días.
Esa que mi locura ha burlado
por tanta fe ajena de duda
que al final ha sido
la gran libertadora de mis tierras.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Algún cadáver

Alguna vez frente al mar

Fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio

Foto de Casa Teodora
Quiero compartirles algunos fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio (Ediciones El Viaje. 2014).
Sobre la obra, La Jornada Jalisco dijo lo siguiente: “"El autor añadió que percibió este relato y su forma de narrarlo como potencialidad creativa, que debía resolver escribiendo las palabras de Octavio. Su proceso creativo lo relacionó con la angustia, como un presagio que le llega repentino. Octavio es un personaje que ya había aparecido en relatos escritos con anterioridad y que se presenta como “necesidad de sacar la sensación del pecho sin saber una trama”, de allí el tono poético en el que presenta la novela. La escritura es para Mireles un conjunto catártico de experiencias". 
Fragmentos:
I
“Hay un silencio, uno de esos silencios de vacío, como los que se producen inmediatamente después de la muerte, de la violenta, después de detonaciones y un cuerpo fantasma que cae del otro lado de la calle, y el silencio ese del que hablo, y no hay nada y más nada …