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Malentendidos

 Y fue un malentendido, una suerte de confusiones que llevaron a eso.

Me dijo y dije y después el otro dijo pero de todo lo que se habló esa noche no se hizo una palabra. Todo era una bola de estambre con sabor a símbolos. Recuerdo perfectamente que lo que yo decía era totalmente cierto; las palabras que salían en mi defensa cargaban con su verdadero significado. Diré que aquellos pensaban lo mismo, creían decir verdades, y digo “creían” porque en ese lugar solo cabía una verdad para el tema que nos competía, tema que por cierto he olvidado.

Entrada la noche, las palabras dejaron de ser teóricas; ahí fue cuando le di el tiro al más necio; al otro, un hombre regordete, trastabillando, se levantó de la silla y quiso tomar su arma, pero ya una de mis balas se alojaba en su cabeza.

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Fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio

Foto de Casa Teodora
Quiero compartirles algunos fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio (Ediciones El Viaje. 2014).
Sobre la obra, La Jornada Jalisco dijo lo siguiente: “"El autor añadió que percibió este relato y su forma de narrarlo como potencialidad creativa, que debía resolver escribiendo las palabras de Octavio. Su proceso creativo lo relacionó con la angustia, como un presagio que le llega repentino. Octavio es un personaje que ya había aparecido en relatos escritos con anterioridad y que se presenta como “necesidad de sacar la sensación del pecho sin saber una trama”, de allí el tono poético en el que presenta la novela. La escritura es para Mireles un conjunto catártico de experiencias". 
Fragmentos:
I
“Hay un silencio, uno de esos silencios de vacío, como los que se producen inmediatamente después de la muerte, de la violenta, después de detonaciones y un cuerpo fantasma que cae del otro lado de la calle, y el silencio ese del que hablo, y no hay nada y más nada …