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El Mundo de la Cruz


Llegó el Tiempo al centro de todo lo conocido y habló: “Eríjase el monumento del Mundo de la Cruz”. Allí, donde se habla la misma lengua y todos miran en la misma dirección, se comenzó con lo dictado y en seis días el cenotafio fue levantado. La puerta, de exornados relieves, y que se podía admirar desde todos los ángulos, daba acceso al incólume mausoleo. Un día después, en la plaza central de lo eterno, se reunió todo lo que existe, y el Tiempo entró a lo construido; al regresar dijo: “he dejado ahí el recuerdo histórico de lo que fue ese mundo; entren y vean los peores dolores jamás sentidos por muchos de ustedes”. Todos entraron al nuevo recinto, y cuando las puertas de éste se cerraron, la Historia no paró de decir y de mostrar imágenes de lo que fue ese mundo.  

Entre todo lo existente algunos lloraron, de nuevo, sus vidas; otros, hincados y conmocionados fueron incapaces de hablar por ver y sentir lo que allí se mostraba. Los más débiles corrían a la salida con los ojos cerrados, y abrazados a los suyos, huían descompuestos. Unos, los más valientes, consumidos en dolores, y arrastrándose por el suelo, creían sentir el regreso de lo humano.

Días después, el Tiempo, mandó llamar a todo lo que existe y no vaciló en ordenar que se poblara, otra vez, el mundo, que sería levantado sobre las ruinas erosionadas del Mundo de la Cruz.

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Fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio

Foto de Casa Teodora
Quiero compartirles algunos fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio (Ediciones El Viaje. 2014).
Sobre la obra, La Jornada Jalisco dijo lo siguiente: “"El autor añadió que percibió este relato y su forma de narrarlo como potencialidad creativa, que debía resolver escribiendo las palabras de Octavio. Su proceso creativo lo relacionó con la angustia, como un presagio que le llega repentino. Octavio es un personaje que ya había aparecido en relatos escritos con anterioridad y que se presenta como “necesidad de sacar la sensación del pecho sin saber una trama”, de allí el tono poético en el que presenta la novela. La escritura es para Mireles un conjunto catártico de experiencias". 
Fragmentos:
I
“Hay un silencio, uno de esos silencios de vacío, como los que se producen inmediatamente después de la muerte, de la violenta, después de detonaciones y un cuerpo fantasma que cae del otro lado de la calle, y el silencio ese del que hablo, y no hay nada y más nada …