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El pueblo



El padre salió de la parroquia dejando la biblia tirada entre las bancas y con rifle en mano. Cientos de feligreses -con sombreros los hombres y con chales sobre las espaldas las mujeres-, salieron junto con el cura, armados con piedras y palos, de la iglesia. En el horizonte, miles de hombres a caballo y a pie, con el sol en todo lo alto detrás de ellos, esperaban la orden del general para entrar al pueblo: buscaban la imagen de la Virgen del pueblo, que dizque porque la Virgen de los Santos Fieles era la viva imagen de la victoria y la libertad, y que bajo su resguardo ningún pueblo había caído derrotado. Debían defenderla con la sangre y así, a pie y con las armas que el terreno ofrecía, y el miedo por regresar a lo que eran antes –esclavos, reprimidos, conquistados- corrieron en contra de los invasores que ya bajaban por el monte entre la polvareda… Dicen que cuando la última bala surcó el aire y el silencio de la muerte se apoderó de todo el pueblo, el padrecito, con tres balas en el pecho -en la entrada de la parroquia-, se abrazó a la figura de la Virgen de los Santos Fieles gritando “tierra en libertad”.

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Fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio

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Quiero compartirles algunos fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio (Ediciones El Viaje. 2014).
Sobre la obra, La Jornada Jalisco dijo lo siguiente: “"El autor añadió que percibió este relato y su forma de narrarlo como potencialidad creativa, que debía resolver escribiendo las palabras de Octavio. Su proceso creativo lo relacionó con la angustia, como un presagio que le llega repentino. Octavio es un personaje que ya había aparecido en relatos escritos con anterioridad y que se presenta como “necesidad de sacar la sensación del pecho sin saber una trama”, de allí el tono poético en el que presenta la novela. La escritura es para Mireles un conjunto catártico de experiencias". 
Fragmentos:
I
“Hay un silencio, uno de esos silencios de vacío, como los que se producen inmediatamente después de la muerte, de la violenta, después de detonaciones y un cuerpo fantasma que cae del otro lado de la calle, y el silencio ese del que hablo, y no hay nada y más nada …

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