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Otoño



Hace mucho tiempo que dejó de ser feliz. Se deshacía de la sonrisa cada mañana al echarse agua en la cara, el líquido se llevaba todo lo que era por el drenaje. Al mirarse en el espejo que, apenas alcanzaba a encasillar su rostro, se reconocía en partes, como en recuerdos, imágenes de lo que algún día pudo haber sido. No es viejo; no ha llegado al punto de volverse y lamentarse, pero está tan lejos de ser lo que quiere ser. Piensa en que la vida es injusta, exageradamente traicionera y trágica. Se echa en el sillón, prende un cigarrillo, pero se acuerda que no puede fumar y lo apaga, lo deja. Ve la botella de vino y al abrirla siente en el estómago el por qué no puede tomar, deja la botella sobre la mesa. No hay voces a quienes escuchar, ni sabe el camino para hallarlas. Busca una salida, su válvula de escape, el sentirse vivo al menos por un momento para no saberse tan solo. Camina por el pasillo, llega a la pequeña mesa en medio del túnel confuso de su depresión, presiona lentamente los dígitos -en el teléfono- que harán que valga la pena vivir… “¿Martha?”, pero ya no es más Martha, dejó de ser esa mujer que él tanto ha buscado, y es cuando se sabe un desconocido para ella: un ninguno.

Comentarios

  1. Me encantó tu relato, Juan!!!!!! Una historia entrañable que nos ubica justamente frente a ese espejo y nos hace vivenciar cada escena y cada sentir junto al protagonista. Bravooooooo, amigo!!!!!!!!! Besos!!!

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Fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio

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Quiero compartirles algunos fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio (Ediciones El Viaje. 2014).
Sobre la obra, La Jornada Jalisco dijo lo siguiente: “"El autor añadió que percibió este relato y su forma de narrarlo como potencialidad creativa, que debía resolver escribiendo las palabras de Octavio. Su proceso creativo lo relacionó con la angustia, como un presagio que le llega repentino. Octavio es un personaje que ya había aparecido en relatos escritos con anterioridad y que se presenta como “necesidad de sacar la sensación del pecho sin saber una trama”, de allí el tono poético en el que presenta la novela. La escritura es para Mireles un conjunto catártico de experiencias". 
Fragmentos:
I
“Hay un silencio, uno de esos silencios de vacío, como los que se producen inmediatamente después de la muerte, de la violenta, después de detonaciones y un cuerpo fantasma que cae del otro lado de la calle, y el silencio ese del que hablo, y no hay nada y más nada …