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Carolina


Me ganó el deseo por verte esta noche, Carolina. Vuelves a atraer a este cuerpo simple, básico y pasivo, una vez más. Arrebatas mi razón cuando levantas lentamente tu vestido y muestras la mitad de tus muslos; sacudes con tus manos tu larga cabellera y me mandas un beso que no termina por desprenderse de tu boca. Quiero decirte tantas cosas, pero todas las palabras se tropiezan y son incapaces de desasirse de mi lengua, al ver tu dedo índice pegado a tus labios. Tiemblo. Te recuestas sobre la cama y bajas despacio los tirantes delgados que sostienen el vestido que me impide verte como yo quiero. Provocas todo lo que ansío darte cada noche, pero ocurre lo de siempre, Carolina. Pasa que al tocarte mutas en él, en aquél con el que te fuiste meses atrás, sin importarte la profundidad de mis heridas provocadas por tu engaño. De inmediato despierto gritando, quebrantando a la noche que se encoje al verme malherido, al tiempo que acaricio el vestido; tu vestido que abrazo cada noche.

Comentarios

  1. Me ha gustado. Le faltan tal vez unos dos párrafos más antes de la última frase. Después de releerlo, la primera frase no engancha bien con el resto, por lo demás, impecable.

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    1. Gracias por comentar y pasar a visitar el blog. Saludo afectuoso.

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