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En ningún parque



El andador desnudo, encharcado, largo y se dobla y sigue. Al medio una piedra cae en el agua. Todo alrededor se salpica. El pantalón queda con dos circunferencias húmedas poco importantes en la zona de la pantorrilla derecha. La hoja de una rama parece que está dispuesta a caerse. Se sale a una calle donde ya no pasan autos. La hora se presta para atravesarla sin mirar a ambos sentidos. La acera de enfrente se deja pisar sin miramientos. Una banca metálica se extiende al interior de un parque. El parque desierto de tan solo se achica. Las manos sostienen la cabeza que se recarga sobre ellas. El descansabrazos le sirve más a los pies que se quedan quietos. La gorra se baja para taparle los ojos. La farola que queda frente a la banca no deja dormir. La nariz deja salir un poco de aire. La boca se mastica de forma lentificada. Un perro hecho bola bajo un árbol regala una mirada breve hacia la mancha recostada en la banca. El bote de basura garabateado deja salir sus olores de vez en vez. Un silbato se va quedando sin aire en la lejanía. En un rumor se oye “no hay ningún lugar para estar” y éste se adelanta a sus propios pasos que van dibujando tras él otras calles, otros edificios, otras casas, otros callejones, otros alumbrados, otras ciudades, otras formas de estar siempre en el mismo sitio.

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Fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio

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Quiero compartirles algunos fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio (Ediciones El Viaje. 2014).
Sobre la obra, La Jornada Jalisco dijo lo siguiente: “"El autor añadió que percibió este relato y su forma de narrarlo como potencialidad creativa, que debía resolver escribiendo las palabras de Octavio. Su proceso creativo lo relacionó con la angustia, como un presagio que le llega repentino. Octavio es un personaje que ya había aparecido en relatos escritos con anterioridad y que se presenta como “necesidad de sacar la sensación del pecho sin saber una trama”, de allí el tono poético en el que presenta la novela. La escritura es para Mireles un conjunto catártico de experiencias". 
Fragmentos:
I
“Hay un silencio, uno de esos silencios de vacío, como los que se producen inmediatamente después de la muerte, de la violenta, después de detonaciones y un cuerpo fantasma que cae del otro lado de la calle, y el silencio ese del que hablo, y no hay nada y más nada …

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