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La muerte del Maestro



Todos los alumnos, apostados alrededor del catre, esperamos en silencio la muerte del Maestro. Balbuceaba, era difícil entender lo que decía; sin embargo, en su último esfuerzo, el Maestro dijo que la señal de su muerte sería dada al pronunciar su última palabra. Asentimos resignados. Al poco rato, los labios cansados del Maestro dejaron de moverse. Uno de los compañeros se acercó a él y colocó un espejo frente a su nariz y boca para asegurarnos que su partida era hecho consumado: así fue. Lo cubrimos con una sábana. Salimos de la habitación, nos reunimos, formando un círculo, apesadumbrados, empezamos a intercambiar anécdotas. A los pocos minutos escuchamos la voz larga, clara y nítida del Maestro, como en sus mejores tiempos, en los que habitado por la humildad, intentaba develarnos la verdad del mundo. Corrimos de regreso a la recámara siguiendo el hilo vivo de su voz. Descubrimos el cuerpo del Maestro, sus labios seguían grises, secos e inmóviles al igual que cada parte de su cuerpo, mas su voz seguía escuchándose en los oídos de todos los presentes, disipando nuestras dudas, en este caso, la de su resurrección.



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Fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio

Foto de Casa Teodora
Quiero compartirles algunos fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio (Ediciones El Viaje. 2014).
Sobre la obra, La Jornada Jalisco dijo lo siguiente: “"El autor añadió que percibió este relato y su forma de narrarlo como potencialidad creativa, que debía resolver escribiendo las palabras de Octavio. Su proceso creativo lo relacionó con la angustia, como un presagio que le llega repentino. Octavio es un personaje que ya había aparecido en relatos escritos con anterioridad y que se presenta como “necesidad de sacar la sensación del pecho sin saber una trama”, de allí el tono poético en el que presenta la novela. La escritura es para Mireles un conjunto catártico de experiencias". 
Fragmentos:
I
“Hay un silencio, uno de esos silencios de vacío, como los que se producen inmediatamente después de la muerte, de la violenta, después de detonaciones y un cuerpo fantasma que cae del otro lado de la calle, y el silencio ese del que hablo, y no hay nada y más nada …