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El poeta

El poeta ya tiene muchos años, tantos que olvidado por el tiempo, callado, como ausente, medita; sobre la primera piedra de un país por el que sigue luchando empecinadamente. Escribe sobre el barniz de un cielo opaco, toda su poesía. Otro, joven, lo ve desde lejos para no distraerlo: no le habla, no le hace señas, sigue de largo para evitarle al poeta un encuentro con el futuro, su realidad. Dejó al poeta para que se curara sus heridas, “que siga pensando en sus tiempos, que se resuelva”. Entonces el joven dio vuelta en la esquina, se perdió en las calles y dijo: “toca abrirme la piel, para que la sangre hable de estos tiempos. Ya buscaré algún día mi piedra sobre la cual lamerme las heridas, para curarme”.

Comentarios

  1. Con una mirada positiva -y en paz con mi existencia-, hay momentos en que he pensado si no será así estar muerto. Si podré disfrutar del silencio, la inexistencia de toda urgencia o angustia. Que los días se desplieguen pacíficamente, que no nos duelan los errores propios o ajenos porque no estarán ahí para hacernos sufrir por ese anhelo de ser mejores que mencionaba E. Kant. Seremos ingrávidos. Por lo tanto no tendremos el malhumor que nos provocan los dolores físicos. No me parece tan malo. Un abrazo.

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Fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio

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Quiero compartirles algunos fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio (Ediciones El Viaje. 2014).
Sobre la obra, La Jornada Jalisco dijo lo siguiente: “"El autor añadió que percibió este relato y su forma de narrarlo como potencialidad creativa, que debía resolver escribiendo las palabras de Octavio. Su proceso creativo lo relacionó con la angustia, como un presagio que le llega repentino. Octavio es un personaje que ya había aparecido en relatos escritos con anterioridad y que se presenta como “necesidad de sacar la sensación del pecho sin saber una trama”, de allí el tono poético en el que presenta la novela. La escritura es para Mireles un conjunto catártico de experiencias". 
Fragmentos:
I
“Hay un silencio, uno de esos silencios de vacío, como los que se producen inmediatamente después de la muerte, de la violenta, después de detonaciones y un cuerpo fantasma que cae del otro lado de la calle, y el silencio ese del que hablo, y no hay nada y más nada …