Ir al contenido principal

Monolito VI


Ya está aquí Monolito VI

Monolito te invita a leer su sexto número en donde encontrarás, como siempre, diversidad en materia literaria.

En portada te presentamos la obra Comiendo uvas del pintor extremeño Vito Cano (más de su obra en interiores).

El escritor español Casiano Cerrillo nos comparte el texto “De poesía, poetas y consideraciones”, en el cual el autor ofrece opiniones acerca de la poesía prematura, el quehacer literario; lo que debe contener la poesía y sus efectos. Con ello el escritor invita al lector a entrar en debate.

Javier Sachez nos presenta la reseña del libro Paradoja del interventor, novela del escritor español Gonzalo Hidalgo Bayal.

Araminta Gálvez, escritora guatemalteca, nos presenta “Obra maestra”; texto inclasificable, que ronda entre el poema y la prosa, buscando, mediante palabras, la composición que se logra solamente con el lienzo y el pincel. Junto a este, 3 relatos más que no te puedes perder.

En entrevista con Sergio Astorga, artista plástico mexicano.

Extraordinaria galería fotográfica te traemos gracias al cálido lente de la fotógrafa mexicana Karla Solorio.

Todo esto junto a maravillosos microrrelatos, poemas, esculturas, ensayos, columnas, recomendaciones de libros y más, encontrarás en tu revista literaria y de arte Monolito.

Enlace para verla en línea:

Descarga:

Consejo editorial

Comentarios

  1. Portada y contenido de primera: felicidades.

    Lo baje en PDF. Saludos, Ann@


    PD. Te invito a mi blog, seía un honor tenerte como seguidor. Gracias

    ResponderEliminar
  2. Gracias, Anna. Seguro pasaré por tu blog. Saludos.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Algún cadáver

Alguna vez frente al mar

Fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio

Foto de Casa Teodora
Quiero compartirles algunos fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio (Ediciones El Viaje. 2014).
Sobre la obra, La Jornada Jalisco dijo lo siguiente: “"El autor añadió que percibió este relato y su forma de narrarlo como potencialidad creativa, que debía resolver escribiendo las palabras de Octavio. Su proceso creativo lo relacionó con la angustia, como un presagio que le llega repentino. Octavio es un personaje que ya había aparecido en relatos escritos con anterioridad y que se presenta como “necesidad de sacar la sensación del pecho sin saber una trama”, de allí el tono poético en el que presenta la novela. La escritura es para Mireles un conjunto catártico de experiencias". 
Fragmentos:
I
“Hay un silencio, uno de esos silencios de vacío, como los que se producen inmediatamente después de la muerte, de la violenta, después de detonaciones y un cuerpo fantasma que cae del otro lado de la calle, y el silencio ese del que hablo, y no hay nada y más nada …