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Figuraciones poéticas (albor)


Cuando la luz se exilió de la visión de aquel hombre; lo absurdo llegó dando imágenes y muestras de él dormido sobre su cama; la oscuridad posada sobre todo lo real, no fue factor para el que siente que lo que está ahí no es más que lo que dejó de ser. En estado de ingravidez, la locura creyó el poeta inevitable: tanto tiempo en el intento de domarla, cae en cuenta que fue en vano intentar la dominación -al final la locura cernida ante el noble, no hay más que la rendición-. Hecho esto, el hombre, y casi sin serlo ya, vio, al levantar la vista, el paso poético por excelencia y no dudó en ir allá, guiado por lo que siempre fue sin pedir serlo -y vaya acto de gratitud del que abrió aquel agujero por donde el poeta entró-, se dejó llevar, dando uso de su más rítmico nado.   



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Fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio

Foto de Casa Teodora
Quiero compartirles algunos fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio (Ediciones El Viaje. 2014).
Sobre la obra, La Jornada Jalisco dijo lo siguiente: “"El autor añadió que percibió este relato y su forma de narrarlo como potencialidad creativa, que debía resolver escribiendo las palabras de Octavio. Su proceso creativo lo relacionó con la angustia, como un presagio que le llega repentino. Octavio es un personaje que ya había aparecido en relatos escritos con anterioridad y que se presenta como “necesidad de sacar la sensación del pecho sin saber una trama”, de allí el tono poético en el que presenta la novela. La escritura es para Mireles un conjunto catártico de experiencias". 
Fragmentos:
I
“Hay un silencio, uno de esos silencios de vacío, como los que se producen inmediatamente después de la muerte, de la violenta, después de detonaciones y un cuerpo fantasma que cae del otro lado de la calle, y el silencio ese del que hablo, y no hay nada y más nada …