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Algo de la noche se derrumba, los pedazos no caen encima de mí, no pueden, me traspasan, y pienso –siempre, pasadas las 10 de la noche, siempre— en que antes de mí hubo alguien más y una ella que aquí mismo me dijo entre silencios que no debía quedarme a esperarla, que debía levantarme del banco e irme: “deja el trago y vete” dijo y solo contesté que porqué el que tenía que irse era yo: “¿por qué no te levantas junto conmigo?”, y no contestó, no dijo una sola palabra. De un trago terminó su bebida. Yo me quedé mirando desde detrás de mis ojos. 
 
La noche no calla la caída de sus mosaicos.

Miro de un lado a otro a la gente, el bullicio, los murmullos, las meseras acomedidas, las copas vacías –la mía nunca se termina—, la banda de jazz, el hombre solo, y al más solo en la esquina del bar, atormentado. Otro igual a mí da vueltas por todo el bar como loco, otro baila consigo mismo, otro se llora amargamente, y todo aquello es así siempre, y todos nos vemos de cuando en cuando cada noche, y solo eso.

— ¿Y si me hubiese ido, y no ella?  —dije con la tonalidad de una voz que no termina por salir de mí.

La estela de esa mujer se pierde entre las mesas del bar. Vuelvo a mí y le doy un buen sorbo al trago. No digo una palabra más, no tiene caso. Mañana buscaré el mismo camino, las mismas palabras –y los actos—, que me traigan, otra vez, a esta ninguna parte.

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Fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio

Foto de Casa Teodora
Quiero compartirles algunos fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio (Ediciones El Viaje. 2014).
Sobre la obra, La Jornada Jalisco dijo lo siguiente: “"El autor añadió que percibió este relato y su forma de narrarlo como potencialidad creativa, que debía resolver escribiendo las palabras de Octavio. Su proceso creativo lo relacionó con la angustia, como un presagio que le llega repentino. Octavio es un personaje que ya había aparecido en relatos escritos con anterioridad y que se presenta como “necesidad de sacar la sensación del pecho sin saber una trama”, de allí el tono poético en el que presenta la novela. La escritura es para Mireles un conjunto catártico de experiencias". 
Fragmentos:
I
“Hay un silencio, uno de esos silencios de vacío, como los que se producen inmediatamente después de la muerte, de la violenta, después de detonaciones y un cuerpo fantasma que cae del otro lado de la calle, y el silencio ese del que hablo, y no hay nada y más nada …