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Agua-hombre



 
Agua, estoy frente a un charco de agua clara quieta, al mismo tiempo esa agua soy yo, no se enturbia, no todavía, estoy en completo control de mis emociones: el agua en calma es mi expresión. Al poco rato un grito salido del nosédónde logra sobresaltarme -el agua se escinde-, no respondo porque no hay a quién responder, mas esa interrupción no impide que continúe, después de la breve pausa que hube hecho poco tiempo atrás, escuchando la música que viene en ondas cálidas traídas por mis recuerdos más bellos, y esta vibración crea en mi agua las más increíbles y armónicas formaciones –vuelvo a ser uno-.
De pronto la paz se rompe, las ondas se tensan; son ya líneas rectas que salen de mí, escapan sin hacerlo. Deformado me desbordo como el agua que soy. Disperso por todos lados, no logro volver a ser unidad. Todavía no sé qué me perturbó, cuál fue la causa de tal provocación, ¿habrá sido el miedo natural del hombre? ¿Soy mi propia provocación? ¿Soy el error natural de las cosas? No sé, solo entiendo que me costará mucho trabajo volver a la calma.

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Fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio

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Quiero compartirles algunos fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio (Ediciones El Viaje. 2014).
Sobre la obra, La Jornada Jalisco dijo lo siguiente: “"El autor añadió que percibió este relato y su forma de narrarlo como potencialidad creativa, que debía resolver escribiendo las palabras de Octavio. Su proceso creativo lo relacionó con la angustia, como un presagio que le llega repentino. Octavio es un personaje que ya había aparecido en relatos escritos con anterioridad y que se presenta como “necesidad de sacar la sensación del pecho sin saber una trama”, de allí el tono poético en el que presenta la novela. La escritura es para Mireles un conjunto catártico de experiencias". 
Fragmentos:
I
“Hay un silencio, uno de esos silencios de vacío, como los que se producen inmediatamente después de la muerte, de la violenta, después de detonaciones y un cuerpo fantasma que cae del otro lado de la calle, y el silencio ese del que hablo, y no hay nada y más nada …

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