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De lo que hizo la poesía por un hombre extraviado



En el campo, con cabeza levantada hacía las constélaciones: Piscis, Aries, Tauro, Cáncer, Leo, Escorpión, todos y, sin embargo, tan ausente de Libra, ando, poco o mucho, a la deriva. Ya en lo pétreo grabé la carga de deseos para evitar cualquier asomo de ansia: dejé aquello perderse en la bruma que eran letras. Porque en la búsqueda de lo más allá debo despojar mi cuerpo de dolores estancados, y para los que se avecinan, en el desespero por llegar a mí, ser ya no, lo que esperan sigo.
Basta de tanta ausencia es el pedido que hago ahora mientras trago pan, seco, sin hambre: costumbre ya innecesaria. Muerto al final de la poesía, me rehago, si quieres, cuando posicionado sobre otra tierra ignota, páramo digno de Rulfo, a esfuerzo agudo de vista, veo a una joven mujer, de aspecto precario, que sin abrir la boca y aunque yo esté en lo lejos, escucho su anhelo: “Aquí he vivido desde niña, no sé por qué pero siempre me ha gustado vivir aquí, en estas tierras de siembra; cuando tenga dinero buscaré al dueño de todo esto, para comprarle las tierras”. Entonces, la realidad saca pecho, se anuncia con el no rotundo, cimbra a la mujer que ríe con vergüenza y ella dice: “Bueno…, si no puedo comprarlas, al menos me quedaré con el deseo de algún día tenerlas”. Después, nada. Allí, lo intangible que ya soy, entiende ese nuevo lenguaje; caigo en cuenta, que al igual que ella, la sin voz, no me queda más que seguir deseando a Libra. Regreso.
Pagué el café y el pan; libro al morral. Salí a la calle, miré de un lado a otro: la ciudad expande su vacío.

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Fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio

Foto de Casa Teodora
Quiero compartirles algunos fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio (Ediciones El Viaje. 2014).
Sobre la obra, La Jornada Jalisco dijo lo siguiente: “"El autor añadió que percibió este relato y su forma de narrarlo como potencialidad creativa, que debía resolver escribiendo las palabras de Octavio. Su proceso creativo lo relacionó con la angustia, como un presagio que le llega repentino. Octavio es un personaje que ya había aparecido en relatos escritos con anterioridad y que se presenta como “necesidad de sacar la sensación del pecho sin saber una trama”, de allí el tono poético en el que presenta la novela. La escritura es para Mireles un conjunto catártico de experiencias". 
Fragmentos:
I
“Hay un silencio, uno de esos silencios de vacío, como los que se producen inmediatamente después de la muerte, de la violenta, después de detonaciones y un cuerpo fantasma que cae del otro lado de la calle, y el silencio ese del que hablo, y no hay nada y más nada …