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Alguna vez frente al mar



Necesidad de buscarte para desearte feliz día, después cruzar la calle y verte desde el delgado poste que no logra esconderme. No quiero. Te veo por la ventana. Caminas sin saber que estoy todavía queriendo, esperando la oportunidad. Hablas con alguien. ¿Quién es? ¿Tu marido? ¿Tu amante? ¿Quién te hace reír tanto? Ah, bendita eres entre todas las mujeres… ¿Adónde vas? ¿Te sigo? Allá te alcanzo. Sé perfectamente el lugar al que vas. Tu desayuno. Predecible. Bostezo. Vuelves a tu casa y comes rápido. Nunca has aprendido a saborear la comida ni la vida. Todo es diametralmente opuesto a la felicidad lo que vives a diario. ¿Cómo puedes soportarlo? Los hombres, dices. Sí, te entiendo, lo entiendo te lo juro, pero no puedo. Te acompaño al trabajo. A la distancia me despido de ti. Paso en la noche. Ahí estás, caminando por la calle donde nunca pasa nada, ¿cierto? Rutinaria. Sabes cuánto me gusta ver el mar por las noches. Ven. Desvíate del camino. Sólo por hoy. Juro te haré el daño necesario para liberarte. Así es la única forma. No hay demasiadas opciones, ¿cierto? Sí, ya pasó todo. Déjate a mis brazos que te recuestan sobre la arena. ¿Escuchas el rumor del mar? Conmovedor. Aquí me voy a quedar a tu lado, no te preocupes, como alguna vez lo quisiste.

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Quiero compartirles algunos fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio (Ediciones El Viaje. 2014).
Sobre la obra, La Jornada Jalisco dijo lo siguiente: “"El autor añadió que percibió este relato y su forma de narrarlo como potencialidad creativa, que debía resolver escribiendo las palabras de Octavio. Su proceso creativo lo relacionó con la angustia, como un presagio que le llega repentino. Octavio es un personaje que ya había aparecido en relatos escritos con anterioridad y que se presenta como “necesidad de sacar la sensación del pecho sin saber una trama”, de allí el tono poético en el que presenta la novela. La escritura es para Mireles un conjunto catártico de experiencias". 
Fragmentos:
I
“Hay un silencio, uno de esos silencios de vacío, como los que se producen inmediatamente después de la muerte, de la violenta, después de detonaciones y un cuerpo fantasma que cae del otro lado de la calle, y el silencio ese del que hablo, y no hay nada y más nada …