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La obra

La visión del hombre es interna, la abstracción total, nace cuando él queda de frente a la obra que también lo ve, y en ese contacto ambos resisten, no se quiebran, siguen. Se transmiten, hablan, tocan, abrazan; el interior del hombre se estremece, hay una suerte de apertura interna que lo hace rememorar y llora, después la obra parecería que se extiende: da más de lo mostrado. A la vista de todos los concurrentes al museo, aquel es un hombre que lleva una hora inamovible e inexpresivo viendo el mismo cuadro. “¿Qué tanto ve?”dice una voz apagada a lo lejos.

El hombre mirará fijamente el paisaje hasta sentir que la obra ya no tiene más que dar, entonces se irá, al tiempo que la gente se sentirá aliviada de que aquel personaje haya abandonado la sala, para tomar la fotografía que hace falta para completar el álbum.

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Fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio

Foto de Casa Teodora
Quiero compartirles algunos fragmentos de mi novela Yo (el otro) Octavio (Ediciones El Viaje. 2014).
Sobre la obra, La Jornada Jalisco dijo lo siguiente: “"El autor añadió que percibió este relato y su forma de narrarlo como potencialidad creativa, que debía resolver escribiendo las palabras de Octavio. Su proceso creativo lo relacionó con la angustia, como un presagio que le llega repentino. Octavio es un personaje que ya había aparecido en relatos escritos con anterioridad y que se presenta como “necesidad de sacar la sensación del pecho sin saber una trama”, de allí el tono poético en el que presenta la novela. La escritura es para Mireles un conjunto catártico de experiencias". 
Fragmentos:
I
“Hay un silencio, uno de esos silencios de vacío, como los que se producen inmediatamente después de la muerte, de la violenta, después de detonaciones y un cuerpo fantasma que cae del otro lado de la calle, y el silencio ese del que hablo, y no hay nada y más nada …