Ella me pregunta por la verdadera desnudez, en un día cualquiera, sobre una cama cualquiera… Pienso que la verdadera desnudez está lejos del cuerpo -yo, apenas, afirmo-, y empiezo a hablar de símbolos y de signos, de cuerpos y sensaciones, de espacios... Sus espacios abiertos, son poros, por donde van todas mis esencias, las más profundas, las más sensibles. Es un hecho: a la palabra desnudez la confunde el cuerpo: cierto, no es en todo caso culpa de la palabra, sino del sentido: al sentido lo confunde el cuerpo. No: tu cuerpo desnudo es la máscara que hace que se equivoque el deseo. ¿Cuántas veces confundiste el impulso animal sexual, con el más alto grado de manifestación del amor? Hay fuera del cuerpo, otra cosa que tantos ojos no han visto, porque aquello, es imposible de ver. La profundidad de tu desnudez, la exterioridad más sublime de tu desnudez, está en tus gemidos, en tu cara desfigurada por cada uno de los signos que entran en ti, en cad...